La brucelosis es una enfermedad infecciosa del ganado caprino, vacuno y porcino que se transmite al hombre por la ingestión de sus productos, en especial los derivados lácteos.

Es de larga duración y se caracteriza por fiebres altas y cambios bruscos de temperatura.

A la enfermedad también se le conoce como fiebre ondulante, fiebre de Malta, fiebre del Mediterráneo, fiebre Melitocócica, fiebre recurrente, fiebre del Río Grande o enfermedad de Bang.

Es ocasionada por bacterias Gram negativas del género Brucella compuesto por 10 especies.

En los animales infectados y portadores causan aborto epizoótico y toman particular importancia en especies domésticas utilizadas para su explotación, lo que origina pérdidas económicas de sus productos o del animal a explotar y ser la fuente de infección al hombre y otros animales, explica el doctor Marcos Adán Ruiz Rodríguez, especialista de la Dirección General Adjunta de Epidemiología de la Secretaría de Salud.


Características

La brucelosis humana es una enfermedad febril septicémica y/o infecciones focalizadas de comienzo agudo o insidioso, caracterizada por fiebre que puede ser continua, intermitente o irregular, de duración variable y acompañada de cefalalgia, debilidad, sudor profuso, calosfríos, artralgias, depresión y pérdida de peso.

La enfermedad puede durar días, meses, años si no se trata adecuadamente; las complicaciones más comunes son la osteoarticulares y de ellas es la sacroiliitis.

En el hombre el diagnóstico por el laboratorio se hace por el aislamiento del agente infeccioso en sangre, médula ósea u otros tejidos así como de secreciones del enfermo. En las pruebas serológicas se observa un incremento del título de anticuerpos.

Las vías de contagio en el hombre son: mucosas, pérdida de contigüidad de la piel, la vía digestiva y por relaciones sexuales. La bacteria puede incluso entrar por las vías respiratorias mediante aerosoles. Muchas infecciones provienen de la manipulación de animales infectados, productos no pasteurizados y de carnes poco cocidas.

Por género y año de ocurrencia muestran su mayor incidencia en 2011 con una tasa para mujeres de 3.75 por cada 100 mil y para los hombres de 2.16 por cada 100 mil; en 2012 fue de 3.08 y de 2.18 respectivamente.

La bacteria se puede diseminar a los humanos si usted entra en contacto con carne infectada o la placenta de animales infectados o si bebe leche o come queso sin pasteurizar.

Las personas que desempeñan trabajos en donde frecuentemente tienen contacto con animales o carne, como los trabajadores de los mataderos, los granjeros y los veterinarios, están en mayor riesgo.

La mejor forma de reducir el riesgo de brucelosis es únicamente comer productos lácteos, como quesos y leche, pasteurizados. Las personas que manipulan carne deben utilizar gafas y ropas protectoras y proteger cualquier herida en la piel de una infección.


Jéssica Ignot/EL MUNDO DE ORIZABA