II Jéssica Ignot

EL MUNDO DE ORIZABA


Los grupos indígenas podrían ser “blanco” de laboratorios de ingeniería genética que se encargan de fabricar medicamentos biotecnológicos, es decir, podrían ser sometidos a pruebas de ADN para ser investigados sin ningún beneficio y generando grandes ganancias para la industria, advierte el médico investigador, Ramón Rocha Manilla.

Y es que hay más de 900 medicamentos elaborados mediante ingeniería genética (biotecnológicos), disponibles en el mundo, y hay alrededor de 400 centros de investigación concentrados en la obtención de nuevos productos a partir de células vivas, generalmente proteínas con capacidad para controlar e incluso curar enfermedades graves.

Explica que los medicamentos biotecnológicos son una buena solución para las enfermedades.

“Estos medicamentos copian como está hecha la proteína en vez de conseguirla, es como si en vez de comprar gasolina para tu coche, consigues la fórmula para hacerla. Eso mismo es la biotecnología, como la insulina que es una proteína, en vez de seguirla extrayendo del cerdo, ahora consiguieron la fórmula para hacerla y se hace en un laboratorio”, explica.

Las proteínas están hechas por aminoácidos, así que la biotecnología es saber qué aminoácidos llevan y ya.

Sin embargo, dice, hay un gran problema, la diversidad biológica hace que grupos humanos generen proteínas para protegerse de ciertas enfermedades, eso se ve bien en poblaciones que no se han mestizado mucho (como los indígenas), ellos tienen fórmulas en su ADN que los pueden proteger para ciertas enfermedades, por eso ellos están en riesgo de que llegue cualquier laboratorio y les tome sangre e investigue su ADN. Si eso sucede, podrían encontrar fórmulas para generar biomedicamentos que generen altas ganancias para los laboratorios sin beneficiar a las comunidades indígenas.

“Tengo una historia larga de búsqueda de apoyo de diputados para que se emita una ley que proteja el material genético de los indígenas, declarando el ADN indígena como patrimonio nacional”, con ello no se podría sacar para estudiar ni menos explotar, a menos que haya un acuerdo con las comunidades.