Las pequeñas papelerías cada inicio de ciclo escolar enfrentan un gran reto, ya que las grandes cadenas comerciales que se han establecido en la ciudad representan una amenaza debido a que éstas permiten pago con tarjeta, ya sea de la misma tienda o de crédito y debito.

Los dueños de pequeñas papelerías que son administradas por las familias compiten con las empresas transnacionales y con aquellas que venden ropa, pero en el regreso a clases incluyen la venta de uniformes y útiles escolares, sobre todo por las alternativas de pago que éstas ofrecen a la población, pues mientras ellos únicamente permiten el pago en efectivo, las tiendas más conocidas permiten el pago a meses sin intereses con determinadas tarjetas bancarias o; bien, existen algunas que manejan sus propias tarjetas, las cuales permiten a la persona realizar el pago poco a poco y surtir totalmente su lista de útiles escolares.

Para no generar pérdidas, los pequeños negocios de papelería le apuestan a mantener precios bajos gracias a que en su gran mayoría surten el producto directo de tiendas o fabricantes para evitar intermediarios que les genere más costo y ello se vea reflejado en el precio al público, además de que buscan ofrecer productos de calidad para que el cliente regrese en próximas fechas.

Así mismo, se han propuesto ampliar su gama de productos para que si en alguna de estas tiendas grandes la población lo encuentre agotado, ellos puedan acaparar y lograr ganancias, además de presentar productos novedosos para atraer la mirada de los menores. 

Por otro lado, también ofrecen descuentos a mayoristas y a personas que surten sus listas completas, así llamando la atención de los padres que buscan un ahorro ante los altos costos y los sueldos bajos.

Yamilet Gámez

El Mundo de Orizaba.