II César Carrillo

El Mundo de Orizaba


Después de haber entregado su fuerza laboral durante décadas a sus patrones de Estados Unidos, los más de 3 millones de mexicanos indocumentados en peligro de ser deportados por el gobierno de Donald Trump carecen de seguridad social y de un fondo de pensiones, por lo que a su regreso se encontrarán en completa vulnerabilidad de cara a la vejez.

El recurso que han enviado año con año en forma de remesas a Estados Unidos no ha sido empleado en ningún tipo de ahorro, además de que no existe ningún programa para asegurar la cesantía de los trabajadores en el país vecino.

La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) refiere que las 6.5 millones de familias que reciben remesas no destinan un solo peso para el ahorro.

El gasto familiar de los migrantes se divide en un 59 por ciento a pagar gastos de comida, personales y servicios, el 24 por ciento para emergencias que surgen como enfermedades o imprevistos, mientras que el 7.1 por ciento es empleado para pagar la educación de los hijos.

Se estima que los 13.8 millones de mexicanos que se encuentran en el país del Norte no cuentan con un fondo para el retiro, por lo que la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar) considera que es urgente generar un ahorro para este fin,

Sin embargo, para tener una Afore, las personas primero deben haber estado registradas en algún momento ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y después, generar ahorros a través de un empleo formal en caso de ser deportados.