II César Carrillo

El Mundo de Orizaba


Luego de la primera deportación de un “dreamer” en Estados Unidos, la incertidumbre y acoso en contra de jóvenes estudiantes indocumentados en ese país se ha incrementado, así como el temor de que aumenten ataques contra la comunidad latina.

A lo largo del país se extienden versiones de que se han incrementado las redadas para detectar a migrantes, y se especula que esta situación alcance no sólo a indocumentados con antecedentes penales, sino a todos en general.

Javier Martínez, un joven de 17 años que llegó a los Estados Unidos a la edad de tres años y actualmente estudia la high school (secundaria), relata que la situación de incertidumbre ha crecido en los últimos días, además de que no se tiene certeza de cuáles serán las acciones de Donald Trump.

El joven recuerda que Trump había manifestado que no sería agresivo con este sector de jóvenes que ha incrementado sus condiciones de vida en ese país, sin embargo las acciones demuestran lo contrario.

Lo verdaderamente angustiante, explica, es que el Gobierno estadounidense cuenta con su nombre, dirección, huellas digitales, esto por formar parte de la Acción Diferida, programa implementado por Barack Obama.

Otra de las problemáticas a las que se enfrentarán en caso de deportación, es la dificultad para homologar sus estudios en México, dado que la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha sido poco eficiente en este trámite que se torna burocrático y tardado.

“Uno siente miedo, pero tratamos de que no se refleje en nuestros estudios”, cuenta Javier.