Tras cumplir cinco días sin ingerir líquidos y 37 sin consumir líquidos, Bernalda Rosas Sánchez muestra mayor debilidad, debido a ello pasa más tiempo durmiendo pues el calor, el ruido y la debilidad física la mantienen postrada.

Hasta hace unos días luego de las ocho de la mañana ya se le podía ver de pie, sin embargo ahora, después de las 10 de la mañana aún se mantiene acostada y, pese a los síntomas, asegura que se mantendrá en la huelga de hambre.

Dormir en el suelo, en una silla o en colchonetas resulta complicado para Bernalda, sin embargo es la única forma que consigue para calmar la ansiedad, luego de evitar probar alimentos y líquidos, pues aunque dormir entre todo el ruido a su alrededor de forma incómoda no resulta agradable, dormir se convierte en un refugio para ella. 

La debilidad, el agotamiento y tristeza en el rostro de Bernalda es visible. Su estado de ánimo empeora, no obstante, se mantiene firme en su decisión de permanecer en pide de lucha.

Por su parte, sus compañeros manifiestan que apoyarán lo que ella decida y mientras mantenga su postura de permanecer en huelga de hambre, ellos seguirán alentando a Bernalda. 

La petición de Bernalda y sus compañeros permanece sin cambios: aseguran que tomarán los espacios dentro del Mercado Artesanal, pero como se trata únicamente de 40 espacios, esperan que les permitan laborar en los alrededores del mercado Melchor Ocampo y que estos espacios se turnen entre los 167 comerciantes que buscan un espacio donde vender sus productos artesanales.  


Consumida

II Hasta hace unos días Bernalda Rosas contaba con fuerzas para levantarse temprano. Ahora duerme hasta las 10am, se lo pasa sentada, luce demacrada, con manchas en los brazos y cara, y sus ojos reflejan un infinito cansancio.



Yamilet Gámez/El Mundo de Orizaba