La comunidad latina en Estados Unidos vive en medio del miedo y de incertidumbre. La llegada de Donald Trump a la presidencia ha generado todo tipo de sentimientos, principalmente por las amenazas de deportaciones masivas y discriminación contra este minoría que llega a ser más de 50 millones en territorio estadounidense.

Tal es el caso de Alejandra Trinidad, quien vive en Arizona y que desde hace 20 años salió de Orizaba a la frontera para lograr pasar a Estados Unidos.

Ella aunque hasta hace un año pudo obtener la ciudadanía americana, asegura que su principal temor es quedar sin trabajo en consecuencia de las acciones que pueda realizar Trump como presidente.

“Sin mano de obra no hay trabajo, si no hay trabajo no hay dinero y sin eso no podemos vivir. Muchos como yo salimos buscando un porvenir. Hemos logrado tener algo pero ahora si el nuevo presidente realmente cumple todo lo que dijo en su campaña, va ha haber problemas”, dice.


Temen a discriminación

En su caso, Lizzette Herrera Pérez, colombiana con casi tres años de haber migrado a Estados Unidos por su esposo, recalca que le teme a ser blanco constante de discriminación -de lo que sucede diariamente- por parte de aquellos que apoyaron a Donald Trump para llegar a la presidencia.

“Hay temor que esto afecte a nivel laboral, y hasta personal porque no sabes en qué momento te pueda suceder algo en la calle. Te afecta mucho en la confianza porque no sabes qué va a pasar. Si el presidente se mofa y discrimina a los demás, imagina si los demás no se sentirán con la libertad de hacerlo en la calle. Hay preocupación en las familias, se separarán muchos”, lamenta.

Indica que tan sólo en su trabajo (Servicio al cliente y control de calidad), la mitad son latinos. El resto son coreanos y sólo hay un americano y un inglés, por lo que la mezcla de culturas es importante. Sin embargo, “el gringo es el superior, a los latinos nos tratan menos, hasta nos dan los buenos días cuando les da la gana”.


Situación crítica

Para Daniels Newball Sjogreen, también colombiano, considera una ventaja el tener apellidos que parecen americanos y lo libra de episodios de discriminación. No obstante, el miedo se hizo presente cuando supo que Donald Trump había propuesto quitar la visa de trabajo y otros estatus migratorios.

Él migró a Estados Unidos desde hace cinco años para estudiar una maestría en desarrollo de software y poder complementar su formación académica en ingeniería de sistemas. Sus estudios los completó y logró quedarse a trabajar en la empresa donde realizó sus prácticas profesionales.

Ahora el panorama es distinto. Se encuentra en proceso de alcanzar la residencia y no sabe qué pueda suceder.


Jacqueline Aviléz/El Mundo de Orizaba