II Jacqueline Aviléz

El Mundo de Orizaba


La contaminación atmosférica ha llegado a niveles inimaginables. Esta semana, el Banco Mundial anunció a través de un informe que la polución en el ambiente se convirtió en el cuarto factor de deceso prematuro en el mundo.

Esta problemática se encuentra generando “pérdidas de potenciales beneficios por centenares de miles de millones de dólares a la economía mundial”, según indica el documento.

De acuerdo a la ONU -en el marco de la segunda asamblea para el medio ambiente (UNEA-2), al menos 7 millones de personas mueren cada año por la continua contaminación que se está presentando en el aire.

Un 88% de estas muertes están proviniendo de naciones que tienen ingresos bajos y medianos, y las mayores tasas de morbilidad en las regiones del Pacífico Occidental y Asia Sudoriental.

No obstante, sólo 4 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire de los hogares, como consecuencia del uso constante de combustibles sólidos para cocinar.

En los espacios de gran crecimiento urbano, la ONU indica que la contaminación ha subido un ocho por ciento en los últimos cinco años y que el origen proviene de la emisión de gases de los autos, la quema de basura y el humo de los hornos de leña en hogares.

Éste último utilizado por al menos 3 millones de personas en todo el mundo. Las mujeres son quienes corren mayor riesgo a raíz de su papel en la preparación de alimentos en las viviendas.

Igualmente, más del 50% de las muertes por neumonía en menores de 5 años son causadas por partículas inhaladas en interiores con aire contaminado.

Otra cifra que maneja a nivel mundial es que cada año, 3,8 millones de defunciones prematuras corresponden a enfermedades no transmisibles, particularmente accidentes cerebrovascular, cardiopatía isquémica, neumopatía obstructiva crónica y cáncer de pulmón; padecimientos que están siendo atribuibles a la exposición al aire de interiores contaminado.


Enfermedades

La exposición a largo plazo de los diferentes contaminantes del aire incrementa el peligro de padecer enfermedades respiratorias, como asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y cáncer de pulmón.

Aunque especialistas y científicos no descartan que existan efectos al corazón, nervios y sistema vascular.


¿Cómo se produce?

El contacto directo de gases tóxicos con las partículas de la atmósfera generan la contaminación del aire, que se encuentra compuesto por un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y el resto de dióxido de carbono y de gases nobles como el helio, neón y radón. Pero gases como el óxido de azufre, generado en las refinerías de petróleo; el monóxido de carbono de las cocinas y vehículos; el óxido de nitrógeno existente en puntos de energía nuclear y unidades de combustión interna; y el dióxido de carbono que se genera de industrias y de la actividad de deforestación; perjudican directamente al aire.

Para combatir esto, los seres humanos deben comenzar a utilizar energías limpias y renovables que eviten el daño al planeta. También, abstenerse de utilizar combustibles tanto en vehículos como para cocinar en lo hogares.

Los países están tomando consciencia de ello. Hay quienes han comenzado a generar una regulación más estricta para los automóviles y los gases de efecto invernadero, reduciendo emisiones un 90 por ciento.


Cuidar los bosques

De continuar la tala de árboles y la contaminación de los ríos, los contaminantes del aire en la región podrían generar consecuencias a la salud.

El biólogo y el presidente del Consejo Intermunicipal Ambientalista (Cima), Graciano Illescas Téllez, explicó que el valle de Orizaba al encontrarse en una posición privilegiada por la naturaleza, la vegetación absorbe partículas contaminantes, sin embargo, si se acaba con los bosques posiblemente se puedan presentar efectos adversos como la contaminación del aire por la industria y vehículos.

Sostuvo que para evitar esta problemática, no se tiene suficiente vigilancia de las autoridades, compromiso por parte del Gobierno del Estado, ni del federal porque “no han tenido el tamaño suficiente en lo político, financiero o recursos humanos para proceder legalmente por medio de la Profepa”.