II Yamilet Gámez 

El Mundo de Orizaba


Justina Ávila Acosta tiene 51 años y una hernia cervical amenaza con mantenerla postrada de por vida.

Su hijo, de 19 años, tuvo que abandonar sus estudios para contribuir económicamente y cuidar de ella; su esposo, con más de 66 años, no encuentra trabajo.

Es por ello que pide la intervención de las autoridades de salud para que la puedan operar en el Hospital Regional de Veracruz, pues en de Río Blanco no cuentan con el equipo para que pueda ser operada.

¿Se imagina la impotencia que sentiría si después de una vida de realizar sus actividades como cualquier persona, una mañana al despertar ya no pudiera caminar? Esta situación desde hace cuatro meses atormenta a la señora Justina, ya que luego de pagar más de siete mil pesos en un hospital privado, le detectaron una hernia cervical. 

Debido a los altos costos que implicaba su operación y tratamiento, acudió al hospital de Río Blanco, sin embargó, le indicaron que no podía ser intervenida en ese nosocomio debido a que no contaban con el equipo necesario, por lo que solicitaron su traslado al Hospital Regional de Veracruz; no obstante, el doctor Jiménez, quien la atendería, no se presentó a la cita programada, lo cual implicó desgaste físico, tristeza y pérdidas económicas. 

La señora Justina comentó que ella era el sostén de su casa y realizando labores domesticas podía pagar la renta y apoyar los estudios de su hijo.

Pero esto cambió debido a que tuvo que dejar de trabajar, y que la desalojaran de la casa donde rentaba debido a la deuda que mantenía. 

“Hago un gran esfuerzo para ir a Veracruz, porque mi cuerpo lo siento entumido, mis manos y mis piernas ya no responden muy bien, soy de escasos recursos y viajar para ser atendida me cuesta mucho, por eso hago un llamado al Gobernador, al secretario de Salud, al director del Hospital Regional de Veracruz, para que me atiendan, porque fui a mi cita a Veracruz y sólo tuve pérdidas, porque el doctor no me recibió”, comentó la señora Ávila. 

“No tengo para mi renta, no puedo ni salir al Ayuntamiento o al DIF a pedir un apoyo, no estoy tomando medicamentos porque son muy caros: de los tres que me recetaron sólo uno estaba disponible en la farmacia del hospital y los otros cuestan más de 600 pesos y ya no las puede comprar, son muchos gastos para mí, yo me muevo en taxis y para ir a Veracruz mi hijo me acompaña, son más gastos, tengo el Seguro Popular, pero mi padecimiento no lo cubre el seguro, tengo que pagar 200 pesos la consulta en el Regional de Veracruz”, se queja Justina.