Ciudad de México.- Un tumor cerebral de origen genético, muy raro en su tipo, que ocupaba el 20 por ciento del cráneo, fue operado por especialistas del Hospital Primero de Octubre del ISSSTE.

A nivel mundial, únicamente se han documentado 30 casos del tumor Shwannoma, y en esta ocasión fue extirpado de la paciente Norma Guijarro Chavarin de 41 años, quien sufría fuertes dolores de cabeza, pérdida del equilibrio, dificultad para comer y para respirar.

En conferencia de prensa, el neurocirujano Carlos Castillo Rangel, recalcó que este es el primer tumor de su tipo que se presenta en México, lo que representó un gran reto porque estaba afectando al menos siete áreas nerviosas de la paciente.

"Estaba sobre el tallo cerebral y le hacía un hueco, el tumor empezó a hundirse y todos los nervios craneales que están involucrados fueron afectados", explicó el experto.

A pesar de tratarse de un tumor benigno, podía causar la muerte de la paciente.

"El tumor era un poco más grande que una pelota de golf, ocupaba aproximadamente el 20 por ciento del cráneo y en relación al tamaño del tallo cerebral era del mismo tamaño", detalló Castillo Rangel.

Guijarro Chavarin consultó durante dos años a diversos médicos privados, hasta que llegó en abril de 2016 al área de urgencias del ISSSTE, donde le detectaron el tumor. El 2 de Mayo le dieron el diagnóstico y el 13 de mayo ingresó a una primera cirugía, una semana después a la segunda y luego de unos días fue dada de alta.

Fue operada con una técnica denominada aspirador ultrasónico que utiliza cánula conectada a mangueras, una que con quita el tumor y otra que lo aspira, por lo que no se necesita jalar con pinzas o cortarlo con bisturí.

La intervención estuvo a cargo de 12 médicos especialistas en neurocirugía.

El costo aproximado de la cirugía en un medio privado es de un millón de pesos, más honorarios médicos.

La paciente contó con la voz aún afectada porque aún requerirá terapia de lenguaje, que su última opción fue asistir al ISSSTE por la mala percepción de que no había buenos médicos, y contrariamente la trataron con gran sensibilidad.

"Doy gracias de que estoy aquí porque mi vida era un tormento. Después de la operación estoy muy bien, con ganas de vivir, de mostrarle a mis hijos todo lo que no les demostré antes.

"Sentía que estaba en mi casa. Cuando regresé de cirugía una enfermera se acercó a mi cama, me tomó el pie y me preguntó si quería agua, y vi su cara de angustia. Eso me hizo sentir acompañada y con deseos de seguir adelante", detalló.

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