II Jesé Isaí Cortés

EL MUNDO DE ORIZABA


Gloria y Alberto se casaron muy jóvenes, tal vez eso detonó que en poco tiempo se cansaran de estar juntos. La razón de su unión fue su hija, después de eso vino el niño y ahí las cosas se hicieron monótonas, hubo desinterés, malas palabras, reclamos enfrente de los pequeños y una amenaza de divorcio.

“El maltrato no siempre va acompañado de golpes, mi marido lo hacía al momento de ignorarme, de no valorar el trabajo en casa, de preferir salir con amigos de parranda y dejarme la carga de la escuela, la educación y el hogar sólo a mí; los hombres maltratan al momento de no echarnos la mano, de no ser equitativos”, abundó.

Él y ella actualmente tienen 32 años, se conocieron en la preparatoria y a los cuatro meses de noviazgo quedó embarazada; los padres de ambos acordaron casarlos antes de que se notara un avanzado proceso de gestación: así se decidió y así se hizo.

Gloria afirmó que sus suegros consentían la actitud de él, restándole importancia a las decisiones que ella podía tener sobre sus hijos y el manejo del hogar, lo cual también calificó de maltrato.

“Es desgastante estar en un ambiente tóxico, en el que tu marido te hace a un lado y su familia trata de pasar sobre ti, es luchar contracorriente, oír quejas de los suegros y a tu marido quejarse de esas quejas; no sabía qué hacer, me sentí desesperada, buscas un refugio y lo encontré en el estudio, él y yo sólo teníamos la preparatoria, yo me gradué hace unos años y eso me permitió dejar de ser ama de casa, ganarme mi propio dinero y hacer valer mis decisiones”, comentó.

Finalmente, aseguró que su esposo le fue infiel varias veces, siempre se lo reclamó, sin embargo cuando Alberto notó que alguien empezó a interesarse de manera seria en Gloria, decidió retomar la relación, la que hasta el momento se ha supuestamente consolidado.

“Gracias a Dios hemos pasado por malas y peores y aunque eso nos hizo seguir juntos ahora, esto no quiere decir que no sufrí maltrato, me las vi difíciles y esa cicatriz siempre queda, en mi caso sanó y me hizo tener una mejor relación, más madura. Lo que puedo decirle a alguien que esté en mi caso es que no hay razón para pasar por esto, hay que hablar y evitar todo tipo de agresión, ignorar a la pareja es una de ellas”, concluyó.