Especialistas habían pronosticado que la “cuesta de enero” se prolongaría por lo menos los primeros seis meses del año, pero los últimos aumentos a combustibles y alimentos dieron paso ya a la “cuesta de agosto”.

Hace apenas dos días, el Gobierno federal aplicó el “sabadazo” a automovilistas y consumidores de luz industrial y comercial: a partir de septiembre sufrirán un incremento en el precio de las gasolinas, el diésel y las tarifas eléctricas.

Pero a lo largo de agosto también se han observado aumentos en azúcar y huevo, además de los que ya arrastraban el aguacate, la cebolla y otros alimentos básicos.

El alza al endulzante sigue imparable y batiendo récord, al comprarse en supermercados y tiendas en hasta 19 pesos el kilo, cuando hace un mes estaba en 15 pesos.

El bulto tuvo un incremento del 9.66%, según la Secretaría de Economía.

Respecto al huevo, cuyo precio se había ya estabilizado, registró en agosto otra alza, pues de $15-$21 pesos en las tiendas y supermercados, ahora se adquiere en entre 25 y 30 pesos.

La carne de res también se vuelve cada día más inaccesible: en los últimos dos años su aumento ha sido del 22.4%, según datos del Inegi.

Y como las exportaciones de carne siguen creciendo, se prevé que en 2016 subirá un 10% respecto de 2015.

Y las perspectivas no son nada prometedoras.

El recorte del gasto presupuestal del Gobierno en este entorno difícil podría ser catalogado como irresponsable pues habla de no endeudar al país, pero si no hay gasto, no hay consumo y la economía se detiene, asegura Omar Kuri Ceja, líder de Canaco.

 

TERESA HERNÁNDEZ/EL MUNDO DE ORIZABA

Foto. Archivo/Cuartoscuro