Para los jóvenes, nunca será lo mismo vivir en la Sierra que en la ciudad.

Y es que la pobreza en comunidades serranas aniquila sus aspiraciones, pues mientras en las ciudades un joven ambiciona ir a la universidad, la juventud indígena sólo se propone casarse, tener hijos y trabajar el campo.

“Las perspectivas de un joven citadino es ir al antro, a la universidad; pero un joven indígena tiene otras: en el caso de las mujeres es casarse y tener quien las mantenga, y en el caso de los hombres es ponerse a trabajar y aportar económicamente a su casa”, aseguró Carlos Cocotl Morales, director jurídico del Ayuntamiento de Mixtla de Altamirano.

En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se celebra hoy, señaló que hay diferencias abismales entre ambos jóvenes.

“Cuando en la ciudad por lo menos se vive con un par de salarios mínimos, en la Sierra no se cuenta ni con el 50 por ciento de eso”, señaló.

En las comunidades serranas, los jóvenes son activos laboralmente desde los 13 años, abandonan sus estudios para trabajar, y las mujeres son casadas incluso con personas mayores a ellas, y pronto tienen hijos.

Pero además, los jóvenes indígenas son víctimas de discriminación por el uso de su propia lengua o por sus rasgos físicos, incluso por sus apellidos son objetos de burla, aclaró el funcionario de Mixtla de Altamirano.



8.2%

II fue la tasa de desocupación en los jóvenes de 15 a 24 años al primer trimestre del año.

 

Jéssica Ignot/El Mundo de Orizaba

Foto. Archivo/Cuartoscuro