Cinco alumnas de licenciatura y una exdocente de un instituto educativo de Orizaba denunciaron públicamente el acoso sexual del que son víctimas por parte del maestro y psicólogo Jesús Rolando Tapia León.

Las estudiantes, de las que se reservan sus nombres, denunciaron que Tapia León les ha pedido fotos de sus partes íntimas, así como muestras de vello púbico como evidencia para documentar su tesis para su maestría en Criminología.

Y denunciaron públicamente el caso debido a que ya se ha puesto de conocimiento a las autoridades de la institución, pero han hecho caso omiso. Además, intentaron poner la denuncia en la Unidad Integral de Procuración de Justicia en Orizaba, pero les dijeron que el acoso sexual no procede en Veracruz porque no fueron tocadas, ni abusadas ni violadas por el profesor.

En entrevista grabada, las alumnas y la maestra señalaron que esta situación de acoso sexual por parte del docente se ha dado años atrás, pues saben de casos anteriores. Además de compañeras actuales de escuela que por miedo sí han accedido a entregarle las fotos, porque temen incluso perder su beca, por lo cual no lo han denunciado penalmente.

Señalaron que el docente también presta sus servicios en otro conocido colegio de Orizaba en donde también hay casos similares. Advierten de esta crisis al considerar que son muchas jovencitas las que están en riesgo, porque el denunciado brinda además atención psicológica particular.

Las alumnas denunciaron que en sus clases el maestro utiliza un lenguaje agresivo sexual, albures y habla de sexo con insinuaciones, además es morboso con ellas, les ve las piernas, el pecho, les pide que se paren o se agachen. En ocasiones pasa a sus lugares rozando su cuerpo con el de ellas, o les pide verlas en su consultorio en días inhábiles o vacaciones.

Aseguran que quienes acudieron a su consultorio porque iban a terapias psicológicas, cuando les pidió las fotos y se negaron, les impidió salir del mismo, hasta que ellas se pusieron a llorar o gritar. En entrevista, las alumnas y maestra narran sus testimonios.

De la redacción

El Mundo de Orizaba