Tan sólo tiene 15 años y dejó los estudios para ser mamá. No terminó la secundaria al igual que el padre de su bebé pues se embarazaron a muy temprana edad y sus padres decidieron que debían casarse.

Entre suspiros y espacios de tiempo, Ana (nombre ficticio) dijo que no esperaba vivir algo así, aunque sabía que tener relaciones sexuales con su novio podía provocarlo.

Sin embargo, al enterarse, sabía que debía tomar otro tipo de decisiones a pesar de la negación y frustración, debía saber qué haría.

Sus estudios se terminarían y al igual que el papá dejarían la escuela para buscar ser padres, pues a tan temprana edad debían hacerse cargo de esta situación.

Ana no sabe de las becas que puede tener para continuar sus estudios, hay mucho que no ha pensado, pues asegura que se siente confundida tras haber hecho algo así.

Dijo que su madre la regañó mucho, incluso la golpeó, “me dijo lo peor y yo no sabía que hacer, ella habló con los padres de mi novio y pidió que nos juntáramos, que él se hiciera responsable”.

Entre la culpa y la angustia de que algo le pase a ella o a su bebé y todo lo que viene en camino, trata de mantener su atención en el seguimiento de su embarazo.

Por ahora sabe que debe ir a su control prenatal, hace cargo de algunos aspectos de casa, pues pronto irá a vivir con la familia del padre de su hijo en Santa Ana Atzacan.


Gisela Hdez. Muñoz

El mundo de Orizaba