El acoso sexual es un delito que existe en su diferentes ámbitos, pero ni la autoridad ni la sociedad lo quiere ver; por el contrario, las mujeres que se atreven a denunciarlo son criminalizadas y revictimizadas, es por ello que mucha callan y no lo denuncian, comentó María de la Cruz Jaimes García, integrante del Colectivo Feminista Cihuatlahtolli.

Lo anterior, en relación a los comentarios que se están ejerciendo en contra de las alumnas que denunciaron acoso sexual por parte de un profesor y psicólogo.

Por su parte, Jairo Guarneros Sosa comentó que el colectivo dará acompañamiento a las señoritas para evitar que sigan violentando sus derechos, sobre todo, el de acceso a la justicia.

Trascendió que el docente habría sido separado de su cargo, sin embargo, no hay quien pueda sustentar esto.

“El delito de acoso existe porque es una constante en contra de las mujeres en la sociedad en que vivimos, pasa lo mismo que con la violencia, habrá a lo mejor un caso de alguien que inventen o perjudiquen, pero el mayor problema es al revés, el acoso de las mujeres en sus diferentes ámbitos de la sociedad”, comentó Jaimes García.

La forma en que las juzga la gente es un acto totalmente equivocado porque según estadísticas, de acuerdo al problema social que representa la violencia en contra de las mujeres, el acoso es un problema grave que a diario enfrentan.

Conforme a la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia, este caso se debe aclarar, pero de entrada, quienes tienen que tener la credibilidad son las estudiantes porque es un problema cotidiano que enfrentamos las mujeres.

Jairo Guarneros dijo que ya se tuvo con un acercamiento con padres de familia de las estudiantes, y se determinarán las acciones que va a seguir el caso, a fin de que ellas puedan ejercer su derecho al acceso a la justicia.

Las estudiantes tienen temor y más aun, dijo, cuando en redes sociales se han vertido comentarios en su contra.

“Somos una sociedad sumamente desinformada en estas cuestiones, por eso se hacen este tipo de comentarios tan lamentables que agraden y revictimizan a las mujeres que se atreven a hacer público la violencia de la que están siendo objeto.

“Los agresores no necesariamente agreden a todo mundo, escogen a quien ven más vulnerable... cómo oponerse a quien tiene en sus manos el poder de hacer que aprueben o reprueben”, agregó.


II De la redacción