En los últimos 5 años, las víctimas de violencia sexual y delitos relacionados ha llegado a números extraordinarios en Veracruz.

Según el boletín de violencia sexual del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), en la entidad veracruzana se registraron al menos 10 mil 295 casos de violación y crímenes contra mujeres y niñas, entre los años 2010 y 2015.

Tan sólo en Orizaba, la organización Semáforo Delictivo tiene consignados 26 delitos de violaciones desde 2012 a mayo del presente año.

En el reporte del OCNF establecen que las autoridades reconocen que ninguna mujer –independientemente de su edad– accedió a un aborto legal por violación, tal como lo investigaron los diferentes participantes de la solicitud de declaratoria de alerta de violencia de género en Veracruz.

Igualmente, indica que en 2015, unos 487 menores entre los 10 y 14 años, hecho que categorizan como “preocupante”, porque gran parte de estos embarazos fueron resultado de violaciones y no tuvieron oportunidad de interrumpirlo legalmente.

En el caso de los datos de la Fiscalía General del Estado, que se basan en la incidencia delictiva del fuero común que registra el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a mayo de 2016 se han presentado 39 casos de violación.

Esta cifra se encuentra publicada en el portal web de esta dependencia y es conforme a la información que remiten cada uno de los agentes de los ministerios públicos en toda la entidad.

Ante esta situación, la presidenta de la asociación civil Yoyolictzin Sororidad, Leticia López Guarneros, explicó que este número de casos registrados ante las autoridades correspondiente es alarmante, aun cuando existen estos hechos, muchos no son visibilizados porque las víctimas los mantienen guardados o no los comentan ni siquiera con familiares o amistades.

Señaló que el ocultar las violaciones trae consecuencias lamentables entre quienes han sido víctimas del agravio, tales como depresión, baja autoestima, pérdida del sentido de vida, sentimientos de culpabilidad, entre otros.


Jacqueline Aviléz/El Mundo de Orizaba