La región tiene más mil ‘Viejos del agua’ que con su belleza y riqueza ecológica, visten el paisaje de municipios como Nogales, Camerino Z. Mendoza, Huiloapan y Rio Blanco. A pesar de sus canas y ‘achaques’, los ahuehuetes se mantienen firmes y dan equilibro al ecosistema de la zona.

El bosque de galería de los ahuehuetes constituyen uno de los espacios más extensos en Latinoamérica, pues recorren más de 10 kilómetros de la ribera del río Blanco y crea un entorno natural inigualable.

Este entorno ha sido motivo para que diferentes grupos ecológicos y de defensa del ambiente tomen posturas a favor de los árboles, pues desde hace varios años comenzaron a realizarse construcciones aledañas, quemas de árboles y depósito de basura, a pesar de ser pulmones naturales.

El profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo, Alejandro Sánchez Vélez, explicó que desde hace varios años han estado trabajando en la restauración de los bosques de galería, pues en el país se le ha dado muy poca importancia a la vegetación que está aledaña a los ríos, a pesar que son como “plantas de tratamientos naturales”.

Sin embargo, reconoció que apenas se está tomando consciencia de ello y que se necesitan políticas públicas en los diferentes niveles de gobierno para rescatar estos espacios.


II Jacqueline Aviléz

El Mundo de Orizaba

Orígenes del

ahuehuete

Considerado como un árbol con cualidades sagradas, ha sido parte de la historia de México y le rodean un sinnúmero de leyendas que vienen desde tiempos prehispánicos.

El ahuehuete, cuyo nombre científico es Taxodium mucronatum, también es llamado Ciprés de Moctezuma y su nombre proviene del náhuatl ‘atl’ que significa agua y ‘huehue’ de viejo.

Según datos proporcionados por Beatriz Torres Beristain, de la dirección de Comunicación de la Ciencia, este árbol es una conífera de grandes dimensiones que pertenece a la familia de las gigantes secuoyas americanas y que tiene una vida longeva que desarrolla en sitios donde abunda el agua o hay nacimientos y mantos freáticos superficiales.

El ahuehuete constituye un símbolo importante de la arboricultura mexicana y ha sido incorportado en el Registro Nacional de Árboles Majestuosos como “un centinela del tiempo”.

Entre las leyendas que envuelven a este árbol, se encuentra que el 1 de julio de 1520, un ahuehuete fue mudo testigo del triunfo de Anáhuac y sus restos en la actualidad hacen referencia a la conservación que deben tener las generaciones futuras.

Esta fecha concuerda con el último día del séptimo mes del calendario solar mexica llamado Tecuhilhuitontli que es una festividad de los productores a Chalchiulticue, diosa de los lagos y corrientes de agua.


No logran terminar

su reproducción

El biólogo y presidente del Consejo Intermunicipal Ambientalista (Cima), Graciano Illescas Téllez, manifestó que los árboles tienen más de 700 años y que el proceso de reproducción ha tenido problemas porque la semilla al caer no se desarrolla, pues hay gran cantidad de hojarasca y al haber gran movimiento humano, no brota y no hay árboles jóvenes.

“No se están integrando nuevas generaciones de árboles y hay cierta preocupación al respecto porque el día que estos árboles mueran, aunque yo creo que todavía les queda muchas décadas, se tiene que hacer algo para que haya árboles jóvenes que puedan relevar a los que mueran”, dijo.

Esto aunado a que algunos de los ahuehuetes que están en pie, en un tiempo, sus troncos fueron quemados como parte de los juegos que hacían los jóvenes y niños.

Illescas Téllez detalló que la reproducción de esta especie se ha estado haciendo también en viveros particulares, como parte de los trabajos que realizan las autoridades de los municipios donde se encuentran. Así, sostuvo que el reto que sigue es realizar trabajos de reforestación y de protección de los árboles pequeños para que puedan crecer.


Acciones para

su conservación

Durante 2014 el ayuntamiento de Camerino Z. Mendoza suspendió todo tipo de permiso de construcción en zonas cercanas a este bosque de galería para evitar el deterioro de los árboles.

De esta forma, las autoridades medocinas procedieron a la siembra de 200 ahuehuetes y recogieron más de dos toneladas de desechos que estaban alrededor de este bosque de galería, principalmente originado por los visitantes.

En el caso del colectivo Los Viejos del Agua y el grupo Eco Arte, también han realizado acciones como sembrar árboles para que se pueda continuar manteniendo el ecosistema natural. Además, en coordinación con el personal municipal, se juntan semillas de ahuehuetes para la creación de un banco de genoplasma.