En caso de que Bernarda Rosas o José Francisco, quienes permanecen en huelga de hambre, llegaran a fallecer, el alcalde de Orizaba, Juan Manuel Diez Francos y la alcaldesa de Ixhuatlancillo, Cynthia Montalvo, podrían ser enjuiciados por omisión de auxilio o abuso de autoridad por ser directa o indirectamente responsables por los hechos.

El abogado Othón Ramírez mencionó que los delitos de omisión de auxilio o abuso de autoridad en el caso Ixhuatlancillo pueden considerarse como graves, pues aunque se trata de una decisión unilateral, es decir, son ellos los que deciden poner en riesgo su vida, se debe considerar que el acto lo están haciendo público y están culpando a una autoridad de su decisión de huelga de hambre.

Por lo tanto, la responsabilidad para con las autoridades podría tornarse penal pues, dijo, ya han realizado su petición por escrito y sobre todo lo han hecho público mediante una huelga de hambre, por lo tanto, es responsabilidad del Ayuntamiento resolver la situación, mantener un diálogo y fijar un posicionamiento con el fin de escuchar las demandas de los huelguistas.


De oficio

Comentó que no es necesario que en caso de fallecer algún huelguista los familiares actúen contra los alcaldes, pues cuando existe una muerte inducida, el fiscal está obligado a actuar de oficio por ser algo de conocimiento público, pues la ley prevé los hechos notorios, por ejemplo, cuando mueren personas por un terremoto, en este caso el fiscal no necesita que le demuestren el hecho, pues la situación lo hace actuar de oficio para determinar quiénes son los responsables.

Los alcaldes implicados primero enfrentarían una denuncia, ya sea por parte del fiscal o por alguno de los familiares, luego de conocer el fiscal integra la carpeta de investigación y se considera que existen elementos que pudieran presumir la responsabilidad de algún funcionario público, se tendría que turnar el caso a la Cámara de Diputados para solicitar el desafuero y posteriormente continuar con el proceso penal.

Podría equipararse a un suicidio, no obstante, en este caso la responsabilidad se le podría atribuir a la autoridad.


II Yamilet Gámez

El Mundo de Orizaba