Querétaro, Querétaro.- El problema de robo a trenes en Querétaro arrojó un primer fallecimiento.

El sábado pasado, Guadalupe Torres García, una mujer de 32 años, falleció, a 16 meses de que recibiera una bala perdida en la cabeza durante un enfrentamiento entre guardias de seguridad de Ferromex y elementos de la Guardia Municipal de la capital de Querétaro.

El 27 de junio de 2015, en la colonia Santa María Magdalena varias personas intentaron robar un tren que circulaba en esos momentos por la comunidad; elementos de seguridad privada de Ferromex dispararon contra la gente.

"No les importó si eran delincuentes o no, resultando lesionadas por disparo de armas de fuego nueve personas, entre las que se encontraban tres menores de edad.

"Y una de las personas heridas fue Guadalupe Torres García, fue la que recibió las heridas de mayor gravedad", relató el abogado de los afectados, Rogelio Estrada.

Lupita, como la conocían sus familiares, recibió un disparo en la cabeza cuando pasaba por el lugar, luego de haber visitado a su mamá, que vive en el 18 de la calle Emiliano Zapata de esa colonia.

La víctima, que estaba a unos 120 metros de las vías férreas, salió a dar un paseo fuera de casa de su madre y cayó al suelo tras la agresión.

Desde entonces, fue operada cinco veces, estuvo dos meses en terapia intensiva en el Hospital del Niño y de la Mujer, en la ciudad de Querétaro; le colocaron una placa metálica comprada por sus familiares con esfuerzo, sin embargo su cuerpo la rechazó.

Ante los hechos se inició la averiguación previa I/521/2015 por el delito de homicidio en grado de tentativa en agravio y en contra de quien resulte responsable, además de la indagatoria I/700/2015, por el ilícito de lesiones dolosas.

El esposo de Lupita, Arturo León López, pide justicia a las autoridades y a la empresa, a quien acusa de ser responsable de la muerte de su esposa.

"Desde el principio que le dieron el balazo a mi esposa, lo único que he pedido es justicia, no la he obtenido. Nada", lamentó.

"La gente de Ferromex nos hizo creer que nos iba a apoyar económicamente para su tratamiento, que hubiera servido para comprar su malla, que no la rechazara su cuerpo porque se deterioró más cuando le pusimos una placa en el cráneo y no la aceptó su cuerpo, a pesar de que era de muy buena calidad".

La placa que pudieron pagar costó 64 mil pesos; probablemente hubiera sido necesaria una de mejor calidad, cuyo costo asciende a los 200 mil pesos.

"En Ferromex, nunca nos dieron nada, completamente nada. Ellos decían que había que hacer trámites, que tenían que autorizar al apoyo, a la indemnización, pero que esperaban que el jurídico les autorizara y así me trajeron bastante tiempo", indicó Arturo.

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