De repente sintiéndose geniales o simplemente mafufos la propia regencia del fútbol mexicano rentado ya coloco aquello por delante de que con el tiempo y un ganchito aparte de que se puede resecar el mar, desaparecería el descenso cerrando las puertas del infierno o el mal llamado purgatorio por espacio de cuatro años, para de esa manera formar una liga de lujo con equipos dueños de estadios de varios pisos y hasta con ascensores, mandando a la tiznada a aquellos escuadrones que solo sueñan con ser grandes, jugando en algo así como jacales y predios de poca monta y escasas tribunas.

Un atentado auténtico a las esperanzas de los cuadros tanto modestos, como aquellos supuestamente poderosos que cayeron al averno por malos manejos tanto administrativos como deportivos, por lo cual si se acepta esa ponencia que se pondría en marcha el próximo año, ya no serviría de nada las divisiones menores de nuestro balompié rentado, por lo cual se contemplarían como algo inútil, peor de lo que actualmente se ve y se nota.

Y es que de golpe y plumazo no se puede borrar la Segunda División (hoy Liga de Ascenso) que sirvió a través de su creación dada y fundada en el año de 1950, como el proveedor de equipos, que después ya en la gloria con sus quemaduras lo debidamente curadas iniciaron su proceso de gloria, coronas y triunfos en la Primera División, como el Zacatepec (primer ascendido),Toluca, Atlas, Pumas, Monterrey, Cruz Azul, Pachuca, Torreón, La Laguna, Nuevo León.

Partiendo todo esto por la carencia de infraestructura deportiva que tienen la mayoría de los equipos militantes en la Liga de Ascenso, siendo el abanderado de esa calamidad el actual campeón en las regiones quemantes de nuestro fútbol rentado, los Alebrijes de Oaxaca, equipo que va que vuela hacia la Primera Nacional, ya teniendo medio titulo en su poder, y hasta el momento lidereando sin presión alguna la tabla de la clasificación general.

Jugando en la cancha del Tecnológico de Oaxaca los Alebrijes cobijan a 14,950 espectadores, un algo que inevitablemente les haría detener su marcha hacia el edén de ascender, aunque ya parece que existe la fiel promesa tanto administrativa del equipo como del propio Estado de Oaxaca que ampliaran su búnker deportivo, llegado el momento de festejar su paso hacia la Primera Nacional.



Tomás Setién Fernández


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