"¿Qué deporte es ese?" le preguntó una mujer a su marido, apoyada en una valla frente a la playa carioca de Copacabana, a la sazón convertida en un campo de rugby montado por la federación nacional precisamente con el objetivo de dar a conocer un deporte prácticamente ignorado en Brasil.

Esa pregunta se la repiten a diario miles de personas en el país del fútbol por antonomasia al contemplar el amplio programa de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en el que figuran modalidades totalmente desconocidas en estas latitudes como el bádminton, la lucha greco-romana o el tenis de mesa.

El gusto por el fútbol también se ha plasmado principalmente en las ventas de entradas en las tierras de Pelé.

Según datos del comité organizador de Río 2016, el fútbol es el deporte en el que se han vendido más entradas de los Juegos Olímpicos, aunque también hay que considerar que, por la dimensión de los estadios, es la modalidad con mayor aforo disponible al público.

El torneo de fútbol, aunque se considere como uno de los deportes menos relevantes de los Juegos Olímpicos, empequeñecido en el programa por el secular enfrentamiento entre el COI y la FIFA, se ha convertido en una particular obsesión para los brasileños.

Brasil, el país más laureado de la historia del fútbol, con cinco mundiales en su palmarés, nunca ha ganado un oro olímpico, ni en categoría masculina ni en femenina.

Los hombres se quedaron con la miel en los labios en tres ocasiones, en la última en Londres 2012, cuando el equipo de Neymar, entonces menor de 23 años, perdió con México la final por 2-1 contra todo pronóstico.

Para rellenar ese lugar vacío en sus vitrinas, Brasil ha puesto todo su esfuerzo en volver a contar con su principal estrella, Neymar, dirigido por Adenor Leonardo Bacchi “Tite” tras la destitución de Dunga, y los aficionados han respondido colgando el letrero de "no hay entradas" en todos los partidos de la Canarinha.

En cambio, las entradas para el resto de partidos va más lento, algo que para la organización no es raro puesto que se jugará un total de 57 partidos, todos ellos en estadios de como mínimo 50.000 asientos.

Los portavoces de Río 2016 son optimistas en relación a la venta de entradas del deporte rey y recuerdan que los brasileños suelen dejar este tipo de decisiones para última hora.

Al optimismo también contribuye el ejemplo de lo ocurrido en el Mundial de 2014 o de la Copa Confederaciones de 2013, cuando la pasión de los brasileños por el fútbol se plasmó en un lleno casi absoluto en pleno Maracaná en un partido intrascendente como el España-Tahití, en el que se sabía de antemano que acabaría en goleada.

Para evitar lugares vacíos en partidos con menos atractivo de la primera fase, el público podrá ver dos partidos seguidos pagando apenas una entrada.

Así, se espera que no estén vacías las gradas del Canadá-Zimbabue de fútbol femenino, que se celebrará en Sao Paulo, porque se espera que el Alemania-Australia que se juega a continuación atraiga más aficionados al estadio.

Al margen del fútbol, tampoco sorprende la magnífica respuesta de ventas en el voleibol y el baloncesto, segundo y tercer deportes más populares en el país respectivamente, o en el atletismo, el plato fuerte de las Olimpiadas.

Los brasileños, con una fuerte cultura de deportes de equipo, también han mostrado mucho interés en el balonmano, que es el quinto deporte más buscado, aunque nunca le ha dado una medalla a este país.

También se han agotado las entradas de deportes individuales como triatlón, el maratón acuático, judo, tenis y saltos de hípica, aunque el comité organizador recuerda que los compradores tienen derecho de devolver las entradas, por lo que no se puede anunciar que ningún deporte haya vendido todo.

RUGBY Y BADMINTON, LOS MÁS DESCONOCIDOS.

En el otro extremo, en la cola de la demanda, precisamente se encuentran los deportes más desconocidos, como el rugby o el bádminton, aunque según el comité organizador, por norma general, se ha garantizado el lleno en las finales.

Muchos medios brasileños están ofreciendo reportajes diarios en los que explican las reglas básicas de estas modalidades e incluso en la web de Río 2016 se ofrece un "ABC" de los deportes olímpicos.

Uno de esos es el rugby a siete, un deporte muy popular en los países anglosajones y en Argentina, pero que en Brasil es raro encontrar aficionados que conozcan las reglas.

De las doce sesiones programadas del rugby, que ha vuelto al programa olímpico por primera vez desde 1924, tan sólo se han agotado las localidades de una de ellas, mientras que en bádminton, con 20 sesiones, sólo está garantizado el lleno en la final individual masculina.

A los organizadores les ha sorprendido la respuesta en deportes nada populares en el país como la esgrima, en el que se han agotado siete de las 18 sesiones programadas, o el tiro deportivo, en el que ya se ha vendido casi la mitad de las entradas.

En cambio, la respuesta ha sido muy limitada en vela, deporte que más medallas ha aportado a Brasil en los Juegos, seis de ellas de oro, pero que al parecer tiene poco seguimiento entre el gran público, puesto que sólo se han agotado cuatro de las once sesiones disponibles.

Al margen de la venta de entradas, el gobierno brasileño espera que las Olimpiadas sirvan para impulsar otros deportes, sirviéndose del legado que dejarán estadios de primer nivel, que hasta ahora eran inexistentes en el país, como son los de hockey o el de tenis.

Sin embargo, muchas de las instalaciones temporales se desmontarán y dejarán un vacío tras de sí, como, de nuevo, es el caso del rugby.

Sólo el tiempo dirá si en el país del fútbol, las Olimpiadas servirán para que los brasileños sepan distinguir el rugby del fútbol americano.

MANUEL PÉREZ BELLA.

EFE REPORTAJES.

Manuel Pérez Bella

PIES DE FOTO:

1.- Fotografía del 4 de febrero de 2015 de las integrantes de la selección brasileña de rugby a siete durante un entrenamiento realizado en la ciudad de Sao Paulo (Brasil). EFE/Sebastião Moreira

2.- Un hombre limpia el exhibidor donde se encuentra expuestos las entradas para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos que tendrán lugar el próximo agosto y septiembre en la "ciudad maravillosa" de Río de Janeiro, el pasado 20 de mayo de 2016. EFE/ Antonio Lacerda

3.- Neymar Jr. es la gran estrella de la selección brasileña olímpica, el único título que le queda por ganar a los brasileños.

EFE/Sebastião Moreira

4.- Alumnos juegan badminton en la escuela fundada por Sebastião Dias de Oliveira, padre de Ygor Coelho de Oliveira, el pasado 18 de mayo de 2016, en el Morro da Chacrinha en Rio de Janeiro (Brasil). El bádminton es un deporte poco conocido en Brasil. EFE / Marcelo Sayão

5.- El medallista olímpico brasileño Robert Scheidt participa en la competencia Aquece Rio, categoría Laser, el pasado 15 de agosto de 2015, en la Bahía de Guanabara en la ciudad de Río de Janeiro (Brasil). Aquece Rio sirvió como evento de prueba para los Juegos Olímpicos Río 2016. La vela es un deporte que ha dado muchas medallas a los brasileños pero que no atrae al público de los Juegos. EFE/Marcelo Sayão

6.- La selección brasileña de fútbol femenino acudirá con sus mejores jugadoras, entre ellas Marta (derecha), ganadora de cuatro premios de la mejor futbolista del mundo. EFE/Chris Roussakis