Ciudad de México.- Luego de ser ingresado al hospital por síntomas de asfixia, Gerardo Quiroz revaloró su vida y consideró que de ahora en adelante trabajará por ser mejor cada día.

"En la vida me había sentido tan al final y de cerca a la muerte. Fue un accidente, estaba en un restaurante. Al estar comiendo, tosí, y el bocado se fue al otro lado, me quedé varios minutos sin respirar.

"Me llevaron al hospital, pero estaba desvanecido, morado. Para mí, es una nueva oportunidad de vivir y paradójicamente estaba con mi familia. Me dolió preocuparlos", dijo Quiroz.

Luego de lanzar la primera bola del tercer juego de la serie entre los Pericos de Puebla y los Diablos Rojos del México, compartió que, tras ser atendido, no tuvo mayores complicaciones médicas.

"Ya pasó, el viernes salía de observación en el hospital. Voy a tratar de ser mejor en lo que crea que esté fallando y tener autocrítica. Quiero ser más amoroso, estar más cerca y valorar cada vez que respiras.

"Me hicieron estudios neurológicos, cardiológicos e incluso tengo fisura en dos costillas porque a la hora que trataron de ayudarme, me lastimaron", recordó.

Quiroz aseguró que correr siete kilómetros diarios le ayudó a mantenerse con vida.

Reforma