Visiblemente emocionado y al mismo tiempo con la impotencia de no haber clasificado al Juego de Campeonato de la Liga Americana, fue como David Ortiz vivió sus últimos momentos en el diamante, momentos que fueron recordados por los propios aficionados en Fenway Park quienes por respeto y admiración se despojaron de sus gorras y las alzaron con dirección al cielo, venerando la infinidad de grandes juegos que tuvo el dominicano con los Medias Rojas de Boston.

David Américo Ortiz Arias nació un 18 de noviembre de 1975 en Santo Domingo, República Dominicana, ahí vivió su infancia y parte de su juventud, posteriormente se incorporó a la escuela secundaria Estudia Espallat en su ciudad natal, hasta que en 1992 los Marineros de Seattle vieron en el quisqueyano el talento necesario para firmarlo. Ortiz quien siempre se destacó por su poderío ofensivo, acaparó las miradas de los ‘cazatalentos’ de los Marineros, ya que también contaba con buenos reflejos para desempeñarse como primera base.

Una vez signado por Seattle, fue enviado a los Wisconsin Timber Rattlers, un equipo de Ligas Menores de esta organización, sin embargo en 1996 fue cambiado a los Mellizos de Minnesota por el antesalista Dave Hollins. Sin duda un movimiento que años mas tarde, la organización de los Marineros lamentaría. El entonces nombrado David Arias, manifestó a su llegada a los Twiis que prefería su primer apellido, de tal forma que ahora el dominicano era reconocido como David Ortiz, nombre que mantuvo hasta su retiro.

Pero sus años en esta nueva organización no fueron nada sencillos, ya que la infinidad de lesiones atormentaron su trayectoria, pese a que siempre tuvo buenos números, prueba de ello es que en el 2001 y 2002 conectó 18 y 20 cuadrangulares respectivamente. Sin embargo los Mellizos optaran por dejarlo en libertad, a pesar de que David Ortiz buscaba mantenerse en esta novena. Al parecer la decisión de los Twins fue lo mejor que le pudo pasar al dominicano en su carrera, ya que los Medias Rojas de Boston quienes previamente ya habían contratado a Manny Ramirez, buscaban a un cañonero que pudiera cubrir la espalda de su compatriota.

En ese equipo del 2002, los Medias Rojas estaban plagados de veteranos, como José Offerman, Tony Clark y el bateador designado boricua, Carlos Baerga, por lo que la llegada de peloteros jóvenes como Ortiz, era una obligación. De hecho la nueva camada de patirrojos comenzaba, con la llegada de un receptor de nombre Jason Varitek, un jardinero central sensación proveniente de los Atléticos de Okland, de nombre Johnny Damon.

El resto de la historia ya la conocemos, y es que todos estos elementos aunados a Ortiz, provocaron que los Medias Rojas terminaran con una sequía de 86 años sin ganar una Serie Mundial en el 2004. Previamente en la Serie de Campeonato se repusieron de una diferencia de tres juegos de desventaja y eliminaron a su acérrimo rival los Yanquis de Nueva York en siete batallas.

Fue ahí donde la leyenda de David Ortiz comenzó a escribirse. En esa temporada el dominicano terminó con 41 palos, produjo 139 carreras y cerró con un porcentaje de bateo de (.301) finalizando como cuarto en la votación a Jugador Mas Valioso de la Liga Americana. Siguieron otros años con números bestiales como en el 2005 cuando consiguió 148 carreras impulsadas y 47 cuadrangulares, y al año siguiente superó su cifra de bambinazos con 54.

En el 2007 los astros volvieron a alinearse y bajo el mando de Terry Francona, los Medias Rojas volvieron a ganar una Serie Mundial, aunque a diferencia de la postemporada anterior, en esta prácticamente aplastaron a todos sus rivales, incluyendo una barria en el Clásico de Otoño a los Rockies de Colorado. Ortiz ya era un líder y el personaje mas popular en todo Boston, acudía inclusive a los juegos de los Patriotas de Nueva Inglaterra, y participaba en diferentes actos sociales, siendo la figura a seguir de los infantes. La cereza al pastel la cosechó en el 2013 cuando de nueva cuenta comandó a su tropa a un nuevo anillo de Serie Mundial, siendo sus víctimas los Cardenales de San Luis, serie que culminaría (4-2).

Ortiz no sólo recordado por su gran artillería, si no por haber reconstruido Fenway Park. Su picardía, su profesionalismo pero sobre todo su sencillez, lograron situarlo en el corazón de todos los aficionados en Boston, y ahora ante su partida, sólo me queda decir ¡Gracias Big Papi! porque sin importar que el equipo de mis amores sean los Yanquis de Nueva York, el hecho de que enfrentarán a un tremendo rival como lo eras tú, me causaba una emoción por llegar a mi hogar y encender la televisión.

Por cierto en alguna ocasión tuve la oportunidad de presenciar un video en youtube, donde los Marineros de Seattle en 1996, realizaron un home run derby para una causa benéfica, en aquellos años, Alex Rodríguez y Ken Griffey Jr, observaban como un joven dominicano de nombre David Ortiz se robaba el show con tremendo swing; no me quiero imaginar, lo que hubiera pasado si estos tres se hubieran mantenido en la misma organización. Hubiera sido una tercia imbatible. Tres de los mejores bateadores en la historia de las Grandes Ligas.


Gracias Big Papi

@QuintanaGabe

GABRIEL QUINTANA


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