No hubo segundo milagro en el Camp Nou, donde el Barcelona, en el último partido europeo de Luis Enrique en el banquillo azulgrana, empató sin goles y fue incapaz de remontar el 3-0 que se trajo de Turín frente a un sólido Juventus que controló en todo el momento el partido y nunca vio peligrar su pase a las semis.

Fue otro equipo diferente el Barsa, con más tensión competitiva, pero eso no le bastó. El lastre del partido de ida fue demasiado pesado y pese a que lo intentaron de todas las maneras (20 remates), los azulgranas no estuvieron nada acertados (dos tiros entre los tres palos).

Fueron a buscar los juventinos al Barça desde el inicio. Forzaron las pérdidas de los azulgranas y se encontraron con un árbitro que dejó jugar mucho, lo cual descontroló inicialmente al equipo de Luis Enrique frente a un rival muy físico.

Empezó el Barsa a ver el camino. Busquets recuperaba cada vez más cerca del campo de los turineses, el juego se centraba en la banda izquierda con Neymar y Alba como protagonistas, Messi buscó el balón e Iniesta también reclamó.

Un remate de Rakitic y un pase en diagonal de Messi sobre Alba fueron los primeros avisos, aunque quien más cerca la tuvo fue el argentino, quien en la mejor ocasión del primer tiempo cruzó demasiado el balón con Buffon ya batido al 19‘.

Además, el desconcertante arbitraje de Kuipers descentró al Barça, especialmente a Neymar. Antes del descanso, Messi tuvo una doble ocasión en el 31, pero el Juventus se desperezó e inquietó por medio de Higuaín que remató mal cuando estaba en muy buena posición al 38’.

Luis Enrique lo puso todo en juego con la entrada de Paco Alcácer por Rakitic en el minuto 58. Los azulgranas controlaban pero ni un gol lograron marcar.


EFE