Por fin salió el sol en el futbol brasileño tras la felpa dada por el scratch de oro, o verde amarilla ante los jóvenes daneses, que se encontraron de repente con la fiera que había dormido y roncado a lo largo de sus dos primeros cotejos olímpicos en Río 16, terminando los amazónicos por encontrar el camino hacia la supuesta olla recubierta de oro al final del arco iris, luego del cuatro por cero recetado a los europeos.

Neymar colocándose el overol y mandando servicios y pases a sus compañeros, aun sin anotar, se dejo ver como la plena inspiración de un seleccionado que ya para muchos expertos en enfermedades tropicales padecía la enfermedad del sueño provocada por la mosca Tse-Tse.

Accionando el cañón enmohecido el artillero Gabriel Barbosa de Jesús (nombre hasta cierto punto divino) el mejor elemento carioca aún por encima del talento del Pato Lucas.

Es decir, momento de dar el primer real y efectivo saludo a la selección olímpica de Brasil, que con lagañas y uno que otro sonoro bostezo, que tuvo la duración de casi treinta minutos ante los daneses que estoicamente mantenían el cero por cero, pareciéndose aclarar su situación cuando ya instalada en cuartos de final, supuestamente ya despertada del todo, debe de seguir brindando su mejor futbol en la cancha.

Esperando a Brasil un león rasurado, el seleccionado de Colombia que batiendo a Nigeria los reyes fraudulentos del futbol olímpico consiguió avanzar, no augurándose para mañana sábado una jornada de paz para el scratch.

Por otra parte Honduras calificando a la siguiente ronda tras empatar a un tanto con la decepcionante selección de Argentina (puro tango), se metió con toda la justicia del mundo a los cuartos de final llevando sobre sus espaldas el prestigio de Concacaf (que pena México), llevando como enemigo al representativo coreano.

Cerrando las llaves de los cuartos de final los cotejos entre Nigeria versus Dinamarca y Portugal ante Alemania, no valiendo para nada los pronósticos de la gente mas sabia en el cuero y sus derivados, puesto que en el balompié olímpico los tullidos de la noche a la mañana gozan de espléndida salud.


Tomás setién fernández

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